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CANELA PSICOLOGÍA

¿Quién eres tú cuando no sabes quién eres? El Self y las partes internas

¿Alguna vez has sentido que dentro de ti conviven muchas versiones distintas? Tal vez hay días en los que reaccionas enfadado, otros en los que solo quieres complacer a los demás, momentos donde te sientes exigente contigo o donde simplemente quieres protegerte del mundo. Y quizás te has preguntado: ¿Cuál de todos esos “yos” soy yo realmente?

En psicología, especialmente en modelos como el IFS (Internal Family Systems), se habla del Self o yo esencial. Ese “tú” que está en el centro de todo, que no juzga, no reacciona, no intenta agradar ni controlar: simplemente observa y está presente. El Self es como un sol interior, constante y luminoso, aunque a veces las nubes (las partes) lo oculten.

¿Qué son esas partes?

Las partes son aspectos de nuestra personalidad que se formaron en base a nuestras experiencias, especialmente aquellas más difíciles o dolorosas. Algunas aparecen para protegernos, otras para adaptarse, otras para intentar controlar. Por ejemplo:

  • La parte complaciente, que teme el rechazo.
  • La parte enfadada, que se activa cuando algo nos duele.
  • La parte exigente, que quiere que todo salga perfecto.
  • La parte temerosa, que prefiere no arriesgar.

Estas partes no son “malas” ni “buenas”, simplemente cumplen una función. Pero cuando ellas toman el control total y no está presente el Self, podemos sentirnos perdidos, reactivos o desconectados de lo que somos en el fondo.

El Self: tu centro, tu hogar

El Self es ese lugar desde donde puedes escuchar con compasión a tus partes, sin dejar que cada una dicte tu vida. Es desde ahí que puedes acoger lo que sientes, sin identificarte completamente con ello.

Estar en Self no significa eliminar tus partes, sino integrarlas y permitir que todas puedan convivir contigo como guía. Cuando el Self está presente, puedes tomar decisiones desde la conciencia y no desde el miedo, el enfado o la necesidad de aprobación.

Volver a ti: a veces solo basta con respirar

No necesitas hacer grandes cosas para empezar a reconectar con tu Self. A veces, una respiración consciente o detenerte un momento en medio del caos puede ser suficiente para volver a tu centro.

La pregunta no es: ¿qué parte soy hoy?
La pregunta es: ¿puedo escuchar mis partes sin dejar de ser yo?

¿Y tú? ¿Notas cuándo estás en Self… y cuándo no?
Quizás hoy sea un buen día para empezar a escucharte desde ese lugar de presencia, calma y compasión.